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Pensadas para pasillos centrales y visibles desde todos los ángulos, las islas de exhibición permiten una lectura integral del producto y facilitan su toma por parte del shopper. Parada Obiol desarrolla soluciones en 360° que combinan diseño, materialidad y tecnología aplicada.

Cuando la exhibición se vuelve isla

En el espacio comercial, no todas las piezas cumplen el mismo rol. Las islas de exhibición ocupan un lugar singular dentro del punto de venta: se desprenden de la linealidad del pasillo, se abren a la mirada desde todos los ángulos y concentran la propuesta de producto en un punto de atención.

Su principal fortaleza está en la exhibición en 360°, que permite al shopper visualizar el producto de manera completa, acceder a él desde cualquier lado y tomarlo con facilidad, sin barreras ni recorridos forzados. La isla no interrumpe el flujo, pero sí genera una pausa natural en el recorrido, ordenando la oferta y jerarquizando la presencia de marca.

Desde esta lógica, Parada Obiol concibe cada proyecto como una pieza autónoma de exhibición, donde forma, función y producto trabajan en conjunto.

Diseño a medida para pasillos centrales

Ubicadas generalmente en pasillos de alta circulación, las islas exigen una resolución integral. No solo deben destacarse visualmente, sino también resolver correctamente la disposición del producto, garantizar accesibilidad desde todos los frentes y sostener una lectura clara de la marca.

Parada Obiol diseña cada isla a medida, considerando:

  • el tipo de producto a exhibir,

  • la cantidad de unidades necesarias,

  • la altura y profundidad adecuadas para la toma,

  • y la coherencia con el entorno comercial.

El resultado son exhibiciones en 360° que equilibran impacto visual y funcionalidad, pensadas para operar eficazmente en contextos reales de venta.

Materiales, terminaciones y soluciones constructivas

La elección de materiales es un componente clave en el desarrollo de islas de exhibición. Parada Obiol trabaja con distintas combinaciones según el uso, la durabilidad requerida y el lenguaje estético de cada marca.

Entre las soluciones utilizadas se destacan:

  • MDF laqueado, para estructuras sólidas con terminaciones prolijas y de alto nivel visual.

  • Plásticos corrugados, ideales para piezas livianas y versátiles.

  • Gráficas aplicadas en PSAI, que aportan claridad, señalización efectiva y correcta lectura del producto.

Esta variedad permite diseñar islas resistentes, funcionales y visualmente consistentes, capaces de sostener una exhibición completa en 360° sin perder orden ni accesibilidad.

Procesos productivos integrados

Detrás de cada isla desarrollada por Parada Obiol hay un proceso productivo integral que articula distintas áreas especializadas dentro de la empresa. Los proyectos se trabajan de manera coordinada entre el equipo de diseño y las áreas de carpintería, herrería y cabinas de pintura, lo que permite controlar cada etapa constructiva y asegurar coherencia entre la idea original y el resultado final. A esto se suma un importante parque de máquinas de impresión, clave para el desarrollo de gráficas de excelente calidad, incluidas las aplicaciones de tintas fluo, donde la precisión cromática y la calidad resultan determinantes para destacar la exhibición en el punto de venta.

Tecnología aplicada a la exhibición

En los desarrollos de Parada Obiol, la tecnología cumple un rol complementario pero estratégico. Sistemas de iluminación y recursos visuales se integran al diseño para mejorar la visibilidad del producto, acompañar la narrativa de marca y reforzar el impacto en pasillos centrales.

La tecnología no aparece como un agregado, sino como parte del sistema de exhibición, al servicio de una experiencia de compra atractiva.

Caso destacado: Águila Gondolieri

Dentro de este enfoque de exhibición integral, uno de los desarrollos más singulares de Parada Obiol fue la isla Águila Gondolieri, creada para Grupo Arcor como parte de una campaña de alto impacto en el punto de venta.

El proyecto propuso una góndola–isla interactiva, con exhibición de producto en 360°, combinada con un recurso icónico: la silueta del gondolieri, que invitaba al shopper a interactuar, posar y vincularse emocionalmente con la marca.

Desde lo técnico, la isla fue desarrollada en MDF laqueado, con gráfica aplicada en PAI e iluminación LED integrada, resolviendo desafíos clave como la estabilidad estructural, la seguridad del usuario y la correcta disposición del producto para su toma desde todos los frentes.

Aguila Gondolieri

El resultado fue una pieza que logró destacarse en pasillos centrales, combinando exhibición funcional, interacción y presencia de marca, y convirtiéndose en un verdadero punto focal dentro del recorrido del shopper.

Una mirada integral sobre la exhibición en retail

El trabajo de Parada Obiol parte de entender la isla como un sistema completo: estructura, producto, gráfica y tecnología articulados para ofrecer una exhibición clara, accesible y visualmente potente.

Cuando la exhibición se vuelve isla, el producto gana protagonismo, el espacio se ordena y la experiencia se enriquece. En esa intersección entre diseño y operación en punto de venta, Parada Obiol desarrolla soluciones en 360° pensadas para ser vistas, recorridas y utilizadas desde todos los ángulos.

Marca icónica, humor y memoria afectiva

En marcas con una presencia histórica fuerte, como Águila, el impacto de una isla de exhibición no se apoya únicamente en el diseño o en la correcta disposición del producto. Existe una memoria previa, construida a lo largo del tiempo, que se activa de manera casi inmediata en el punto de venta.

El personaje de Gondolieri remite a una campaña televisiva basada en el humor, un recurso que Águila ha utilizado de forma consistente para construir cercanía y simpatía. Al trasladarse al espacio físico del supermercado, ese mismo código se mantiene: la isla no solo exhibe producto, sino que reconecta con un imaginario ya conocido, asociado a momentos cotidianos y recuerdos de infancia.

Esta combinación de marca icónica, humor y reconocimiento genera una respuesta distinta en el shopper. La exhibición deja de ser solo funcional para convertirse en una experiencia amable, familiar y memorable, donde el punto de venta actúa como una extensión natural del relato de marca.


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