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Durante años, el código de barras fue parte del paisaje cotidiano. Está en el paquete de fideos, en una botella de agua, en una caja de medicamentos, en un electrodoméstico, en la ropa y en casi cualquier producto que pasa por una caja registradora.

Lo vemos todos los días, pero pocas veces pensamos en todo lo que permite: identificar productos, cobrar más rápido, ordenar stock, distribuir mercadería y hacer que comercios, marcas y supermercados hablen un mismo idioma.

Ahora, ese código que conocemos está empezando a evolucionar.

La nueva etapa viene de la mano de los códigos 2D, como los QR powered by GS1 y GS1 DataMatrix. A simple vista pueden parecer similares a los QR que usamos para ver una carta en un restaurante o pagar con el celular, pero tienen una diferencia importante: están pensados para conectar cada producto con información confiable y estandarizada.

¿Y qué significa eso para una persona común?

Significa que, en el futuro, escanear un producto podría permitir acceder a mucha más información que la que entra en una etiqueta. Por ejemplo: de dónde viene, cuándo vence, cómo se usa, qué ingredientes tiene, si cuenta con certificaciones, cómo reciclarlo, si tiene alertas importantes o incluso datos específicos en el caso de medicamentos o productos de salud.

En un mundo donde cada vez queremos saber más sobre lo que consumimos, esta evolución puede hacer que la información sea más clara, más completa y más fácil de encontrar.

Pero el cambio no es solo para los consumidores. También puede ayudar a las empresas, supermercados, farmacias, distribuidores y organismos de control. Un mismo código puede servir para mejorar la trazabilidad, ordenar procesos, reducir errores, actualizar datos y hacer más eficiente la cadena que va desde quien produce hasta quien compra.

La clave está en que no se trata simplemente de poner un QR en un envase. Un QR común puede llevarnos a una página web. En cambio, un QR powered by GS1 se apoya en estándares globales que permiten identificar el producto de manera única y conectar esa identificación con datos confiables.

GS1 es la organización que, desde hace décadas, impulsa estándares para identificar productos en todo el mundo. Su sistema está detrás de los códigos de barras que vemos a diario y ahora también acompaña esta transición hacia productos más conectados.

En Argentina, este cambio abre una oportunidad importante. Las empresas pueden prepararse para ofrecer más y mejor información sobre sus productos, mejorar sus procesos y responder a consumidores cada vez más atentos. Al mismo tiempo, las personas pueden acceder a datos más útiles para decidir qué compran, cómo lo usan y cómo lo descartan.

El código de barras tradicional no desaparece de un día para el otro. Lo que empieza es una evolución. Así como antes el gran avance fue poder identificar un producto de forma rápida y única, ahora el desafío es que ese producto también pueda contar más sobre sí mismo.

La próxima vez que veamos un código en un envase, quizás no estemos mirando solo una forma de pasar por la caja. Tal vez estemos viendo la puerta de entrada a una nueva manera de conectar productos, empresas y personas.

El futuro de lo que compramos todos los días puede empezar con algo tan simple como un escaneo.


Gabriel Melchior
Gerente de Comunicación y Marketing
GS1 Argentina


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