
En Shanghai, el retail acaba de sumar un capítulo inolvidable: MINISO Land, un concepto que difumina los límites entre tienda, parque temático y comunidad de fans. Con más de 1.900 m² distribuidos en tres niveles, este espacio se convirtió en un imán para compradores locales y turistas desde su apertura. En apenas nueve meses alcanzó 14 millones de dólares en ventas, impulsado por un fenómeno que crece en todo el mundo: el fandom como motor del negocio.
Del comercio al fandom
Lo que distingue a MINISO Land no es solo su escala, sino su atmósfera. El equipo detrás del proyecto describe que “se siente más como una comunidad de fans que como una tienda tradicional”, y esa intuición se traduce en resultados: entre el 35% y el 40% de los visitantes vuelven para repetir la experiencia, coleccionar productos exclusivos o descubrir objetos de edición limitada.
Los universos de Disney, Sanrio, Barbie o Pixar dominan el mix, y son los responsables de casi el 80% del revenue. Las “blind boxes”, las esculturas de personajes y los displays escénicos funcionan como disparadores emocionales que activan la compra y alimentan la cultura del coleccionismo.
📌 ¿Qué es el “fandom”?
El término fandom surge de la unión de fan + kingdom (“reino”).
Hace referencia a una comunidad de seguidores apasionados que comparten admiración por un universo específico: una marca, un personaje, una serie, un artista, un juego o una estética cultural.
A diferencia del consumidor ocasional, el fan:
participa activamente,
colecciona,
comparte contenido,
se relaciona con otros fans,
y vuelve una y otra vez a los espacios donde esa identidad compartida se celebra.
En el retail, el fandom transforma tiendas en territorios emocionales. Lugares donde el shopper no solo compra: pertenece.
El diseño como experiencia ampliada
Ubicada en un centro comercial de alto tráfico, la tienda despliega un recorrido inmersivo que invita a explorar, fotografiar y jugar. Cada nivel funciona como una escenografía viviente: pasillos que se iluminan según la temática, displays volumétricos, zonas para fotos y un layout que prioriza el descubrimiento.
Aquí, el diseño no solo organiza el espacio: crea un mundo propio, un ecosistema donde el shopper se siente parte de una narrativa. Es retail, pero también es pausa, entretenimiento y pertenencia.
Un modelo replicable: Super IP + Super Store
La estrategia de MINISO se resume en una fórmula concreta: “Super IP + Super Store”. La combinación de grandes licencias con espacios poderosos dio origen al crecimiento acelerado: más de 10 tiendas adicionales en China y una en Tailandia replican el modelo, demostrando que se trata de un formato escalable.
Para los desarrolladores y propietarios de centros comerciales, este tipo de proyectos funciona como un destino: atrae tráfico, expande el tiempo de permanencia e impulsa la circulación interna.
Claves para el mercado argentino y latinoamericano
Aunque las dimensiones y la inversión puedan parecer lejanas a nuestra escala, el caso ofrece aprendizajes valiosos para marcas, agencias y retailers locales:
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Diseñar mundos, no góndolas: la atmósfera emocional es un diferencial competitivo.
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Dar lugar al fan: las comunidades ya existen; el retail puede convertirse en su punto de encuentro.
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Escenografía aplicada al punto de venta: no se trata solo de decorar, sino de generar frames memorables.
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Licencias, alianzas y contenido: en mercados emergentes, la IP sigue siendo un atajo directo a la emoción.
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Expandir el concepto de experiencia: no hace falta un parque temático; basta con un espacio que tenga alma y narrativa.
MINISO Land muestra que el futuro del retail no es únicamente transaccional: es relacional. Las tiendas pueden ser territorios simbólicos, lugares donde las personas interactúan con algo más que productos.
La pregunta, entonces, es inspiradora:
¿Qué pasaría si las marcas diseñaran espacios donde la gente quisiera quedarse… y volver?
Fuente: VM+SD Magazine (Visual Merchandising & Store Design) — «MINISO Land Named Best New Store Concept».